sábado, 25 de abril de 2015

Nos buscaré en Japón

Se acabó, así, sin más. ¿Por qué te escribo? No lo sé, me he acordado de ti y he sonreído. Seré breve, como fue lo nuestro, lo prometo. Se terminó sin ningún tipo de explicación. Como muchas cosas se acaban, de la noche a la mañana. Supongo que fue lo mejor para los dos. La verdad, no me dolió y creo que a ti tampoco. A veces es mejor no tener explicaciones. Fue algo bonito, raro, e intenso, pero bonito, al fin y al cabo. Te lo agradezco. Ibas a ser una más, pero fuiste diferente. Me gusta lo diferente, ya lo sabes. ¿Diferente? Eras muy rara. Sí, mejor definida, muy rara. ¿Para qué negarlo? Fuiste especial. Nunca supe por qué lo eras. Ahora lo sé. Te recuerdo y sonrío. Mejor dicho, nos recuerdo sonriendo y sonrío. Quizás me gustaría que ahora no solo fueras un recuerdo, pero quizás tampoco quiero que seas mi presente. A ratos te echo de menos. Me consuela que en Japón siempre habrá una foto nuestra que nos hizo una turista bajo el cielo de Madrid el día de San Valentín.


lunes, 20 de abril de 2015

TU SONRISA

Porque quizás no sea la sonrisa más
bonita del mundo. Quizás no sea la
sonrisa más natural. Pero esa sonrisa
tiene algo y a la vez lo tiene todo.

Porque tu sonrisa tiene tanto que
al atravesar mi pupila me hace 
sentir vacío, porque no es mía, sino
tuya. Vacío como si yo no tuviese nada.

Sólo hay una cosa que deja tu
sonrisa dentro de mí, un breve resto,
una pregunta, una pregunta egoísta.
Un egoísmo controlado. Es tu culpa.

Solo pienso en que tu sonrisa
esté lo más cerca posible de mis labios.
Si tu sonrisa fuese mía,
¿Ambos lo tendríamos todo?